Al final del día
la tarde se inclina,
se va por las sombras,
se hace clandestina
mientras que la vida
encuentra una herida
que llora con sangre
las cosas perdidas.
La vida se acaba,
se acorta, no es nada,
salta por los aires
hacia la alborada
que busca en silencio
una mano amada
para que acompañe
su viaje al mañana.
Besáme Alejandro,
que te necesito
en las horas largas
del tiempo infinito
que me llevan lejos
hacia ese destino
de nubes celestes
sobre mi camino.
No comments:
Post a Comment