Me gusta la idea
de escribir un versoa pilas de pulsos
de rara energía
sin alma en la ciencia
de eléctrica silla
que mata la idea
de vivir la vida.
Me gusta y me anima
a escribirlo vivo,
que se sienta sobrio
en duras medidas
que producen ruido
que nunca respira,
solo la mareada
combinación rara
de letras que salen
hacia la profana
virtud de escribir
palabras al viento
que poco producen
para la emoción
de estar conectada
con máquinas sueltas
sin carne ni cara
que gritan de a poco
alguna palabra
pidiendo un socorro
que nadie escuchara.
(De una invitación a participar de un poema fusionado en Poemas del Alma)