Escribo y escribo,
escribo sentada
mientras que medito
desde la mañana
si vale la pena
escribiendo sentada,
o si es preferible
quedarme parada
pensando sola
de cosas que pasan
cuando estoy despierta
en la madrugada.
Escribo contenta,
y escribo enojada,
buscando en el día
tus manos cansadas
que a veces me tocan
buscando la cama
para adormecerme
mirando alelada
el sol que se asoma
desde la ventana
bajo las cobijas
de varias frazadas.