Lloré y lloré como si nunca fuera
nada mejor en tiempo desraigados,
de amor, de pena, de tristes horizontes
donde la gente buena va llegando
sin freno ni esperanzas apuradas
cayéndose en la sima del olvido
donde no hay más ni pena ni mañana.
Y lloré, lloré por mis hermanos,
por los deseos tristes que a veces aparecen
entre llantos sin fin, tomados de la mano
mientras buscamos como casi adivinando
si valdría la pena volar alto
sin que nos cuenten las penas del pasado.
Lloré y lloré sin darme cuenta,
nada sabía viviendo en la nostalgia
donde las flores que había ya no crecen,
escondidas detrás de una muralla.
Y lloré desde el fondo de mi alma
por los que se fueron, los que quizás quedaran,
los que vendrían si es que se animaran
porque no hay mas de vida la abundancia.