Monday, 31 August 2015

¡Quién sabe por qué!

      Quién sabe
Por  qué
A veces
Escribo
Algo que es
Bonito,
Prolijo y
Coqueto,
Puntillas,
Alfabeto,
Colores y
Flores,
Y ramitas
De árboles
Claros,
Transparentes,
Ríos
Relucientes,
Lluvias
A torrentes, y
Cascadas
Con vertientes.
         Quién sabe
Por qué
A veces
Te escribo
Cosas que
Se besan,
Se abrazan,
Y revierten
En cantos
De amores
Y sueños
De esperanzas.
        Quién sabe
Por qué
Cuando
Tengo ganas
Escribo
Versitos
Cortitos,
Dulzones,
Jugosos,
Redonditos,
Sabrosos
Y bonitos
Y me los releo
Gozándolos
Siempre,
Una vez
Dos veces,
Tres veces
Y cien.
Y me los
Re-escribo
Una vez,
Dos veces,
Tres veces
Y mil
Queriendo
Encontrar
En ellos
Tus ojos,
Tu boca,
Tu panza,
Tus cosas
Sabrosas,
Tus caricias
Suaves,
Tus manos
Calientes,
Tu cuello
Y tu nalga,
Tu espina
Dorsal,
Tu boca
Tan tibia,
Tu pelo
Cortito,
Tu nuca
Estudiosa,
Tus orejas
Flojas
Que acusan
Recibo
En cuanto
Me pongo
Cerca de
Tu cara
Buscando
Algún  lío.
        Quién sabe
Por qué
Otras veces
Los versos
Se arrugan
Y retuercen
Cayéndose
Al suelo,
Sin brillo
Ni esperanza.
        Quién sabe
Por qué
Algunas
Canciones
Son tristes,
Sin consuelo,
Ni alegrías.
        Quién sabe
Por qué
Es tan
Complicada
La vida
Que llevo.
Quisiera
Tenerla
Sin pulsos,
Sin fuego,
Ni brillo,
Solamente
Chata,
Pesada
Y doliente
Viviendo
En la casa,
Gozando
El momento,
Los hijos,
La comida,
Las compras,
Las cortinas,
El tiempo
En lavar
La ropa
Tendida,
El cielo
Y el piso,
Y algún
Paraíso
Perdido
En la escoba,
El plumero,
El cepillo
De dientes,
El olor
A comida,
Heladeras
Llenas
Que invitan
Al miedo,
Al dolor y
La herida.
Tu voz
En el aire,
En horas
De ensueño,
Tu cuerpo
Cansino,
Triste y
Apretado
Quiere
Dividirse,
Largarse
A los campos
Del mundo, y a
Las nubes
Del cielo,
Sintiendo 
En mis huesos
El tiempo que va
Si me quedo
Sola,
Sin voz
Ni palabra,
Mientras que
Mi boca
Grita hasta el hastío
Tu nombre 
Que queda
En toda 
Mi cara.





Sunday, 23 August 2015

Caminos (Paseos poéticos por la hoja escrita)

Mañana,
Una tarde,          una noche,         un olvido,
Caminos de anhelos tranquilos, obscuros,
                Cansados de piernas, de patas, de estrellas,
                                Caminos sin huellas, sin ojos ni encuentros,
                                                Orillas sin ríos, ni voz ni lamento,
                                                                Caminos de tiempo, de amor y clemencia…
Caminos,
                Caminos,
                                Caminos
                                                De olvido,
Oscuros, dormidos
                Dentro del oído,
                                El cerebro, el pecho,
                                                El dolor fundido,
Hueco en el vacío
                               Con el remolino
De cosas que sueña       
                                Un perro vecino.
Caminos de la costa, del cerro, del trigo,
                De la rosa muerta
                                Y del paso amigo.

Caminos sin sonidos, sin flores y con frío,
                Caminos con piedritas, sonrisas y alaridos.

Caminos que no vuelven,
                Caminos ya perdidos,
                                Caminos que te buscan,
Te encuentran, te aconsejan,
                Caminos sin mañana,
                                Ni luces, ni retornos.

Caminos caminados, pisados, soñolientos,
               Caminos que te extrañan, te llevan polvorientos,
                                Caminos de montaña, de bosque, de llanura,
De penas en el alma,
                De sombras muy oscuras,
                                Caminos que se acuestan cansados
Sobre el suelo,
Sin peso, sin lamento,
                                Sin sol y sin la luna.



Wednesday, 12 August 2015

Otoño en el Algonquin

Una hojita despacio
me trajo el otoño
entre el verde oscuro
del bosque en verano.
Lo trajo volando
del alto de un árbol.
y dando piruetas
pasó por mi ventana
mientras yo estaba quieta
y despierta en la cama.

La lluvia en verano
empieza el otoño,
lo canta a los gritos
con ruidos tan sordos
que alegran el alma
de esta pobre vieja
que vio aquella hoja
cayendo despacio
de una rama alta
del árbol del olmo
que estaba en la plaza.

Colores de otoño
llegarán de pronto
una hoja por vez
cuando está empezando,
y cientas y miles
después de una helada
en un par de meses,
en rojos y oro
que se quedan poco
y caen al suelo
sobre las montañas.

El color del roble
del frente de casa
de marrón oscuro
se pondrá amarillo
mientras que en el fondo
los arces se harán
rojos y naranja.


Tuesday, 4 August 2015

En Algonquin Park

Hace varios dias que estoy en Algonquin Park, en Ontario, Canada.
No tiene electricidad ni internet, dado que estamos en una cabina rustica.
Tenemos que venir hasta el pueblo y usar el Wi-Fi de la biblioteca para comunicarnos, despues de atravesar unos 30 km de ruta solo "mejorada", lo que yo llamaria "mejorada empeorada". El paisaje es muy lindo, con flores silvestres al costado de la ruta, por lo que no todo es empeorado...
Como uso una laptop chica no veo las letras del castellano y solo tengo el teclado ingles.
Pido disculpas por eso.
Vuelvo a la cuidad de London despues del 14 de agosto y espero poder mandar mas poesias entonces, con todas las letras del alfabeto castellano y los acentos tambien.
Traje algunas ineditas pero tengo inconvenientes tecnicos para pasarlas, tendre que escribir poesias nuevas, inspirada por el lago enfrente de la cabina, los vecinos que estan acampando cerca, o las aves acuaticas como los loons, hermosos y majestuosos cuidando a una cria de patitos muy simpaticos, o los aullidos de los lobos a las 3 de la manana si me desvelo.
Muchas gracias por visitarme la semana pasada.
Hasta prontito,

Lucy

Thursday, 23 July 2015

Apareció la nieve (después de la Navidad de 2014, sin nieve)

Apareció la nieve
Blanca y serena
Con su manto de espuma,
De lirios y azucenas.

Apareció sin ruidos,
Sin gritos, sin palabras,
Sin cantos de arrogancia,
Sin rumbo y sin nostalgia.

Apareció vestida
En una noche oscura
Sin luna y sin estrellas
Con vientos de alaridos
Que aúllan en manadas,

Cubriendo las paredes,
Los techos de las casas,
Los caminos violentos
Y las nubes que pasan.

Apareció y me vio
Una y mil veces
Mientras vos te dormías
Debajo de cobijas
Calientes y arrobadas.

Apareció y te dijo
Que durmieras tranquilo,
Ya la hora llegaba
De descansar en casa.

Apareció de pronto
Y miró por la ventana
Viéndome descalza,
Desnuda y disfrazada,
Buscando la ropa
Que encuentro de parada.

Una mueca en los vidrios
Me devuelve la cara,
Mientras el frío afuera
Que acaricia las plantas
Ve palomas al viento
Gritándole al alba.

Mirar por la ventana
Es mirar al futuro,
Al deber de mañana,
A las cosas queridas
Y las otras amargas.

Mirar y ver la nieve
Es un placer secreto,
Un anhelo lejano
Y un soñar en la nada,
Mientras voy a dormir
Llorando mi ignorancia.
                                        (Poema escrito en febrero del 2015)


Saturday, 18 July 2015

Palomas (escrita en julio 2012)

Las palomas son mi alma
llorando desconsolada
vibrando dentro del pecho
cantando con la guitarra
y riéndose a lo loco
de las cosas que nos pasan.

Las palomas vueltan alto
de la noche a la mañana,
vuelan sin tino ni meta,
vuelan sin pensar en nada.

Las palomas son violetas,
son negras, verdes o blancas.
Son atrevidas y locas,
o son puras con nostalgias
de vidas que no se olvidan
y alegrías que te atrapan.

Las palomas van volando
contra el azul de la aurora
en el cielo de poesías
que van marcando una grana
de palabras escondidas
con nubes tibias y anchas.

Las palomas se limitan
a vivir desesperadas,
a sentir tu alma escondida
y tu mirada encendida
para la vida añorada
de los partidos de hockey
desde la tele de casa.

Estrellas de mi ventana
se hacen sol en la distancia
y las palomas se juntan
para reirse sin pausa.

El cielo se desparrama
con la lluvia en la mañana
mientras estoy en mi cama
con ganas de verte pronto
en el colchón que me hamaca,
con un almohadón grandote
que me acaricia la cara.

El viento de la montaña
se viene cantando bajo
subiendo muy despacito
mirándome en la azotea
con patos grandes que pasan

cantando a la noche suave
de cunas y de alboradas,
de vistas de bosques solos,
con canoas que se mecen
en la laguna olvidada.

Y el bandido que no viene
no tiene interés en verme,
ni me busca ni me besa,
ni me toma de la mano.

Sólo me trae las flores
con las hojas de la planta
que junta sin resolverse,
agrandando mis nostalgias.







Tuesday, 7 July 2015

Fin al fin

Si alguna vez en la vida
me fuera cantando bajo
y me querada dormida
bajo la sombra de un árbol
jugaría a las palabras
con la risa del olvido
y me encontraría sola,
sin nadie cerca conmigo.

Me voy yendo calladita
y ya casi no hay más nada.
La vida se va de a poco
en la neblina dorada,
y mientras las horas corren
yo me voy quedando sola, y
un nudo que se agiganta
se me agranda en la garganta.

La angustia de verme loca,
de verme desparramada
y de verme sin aliento
de la noche a la mañana.
La angustia de no ser nada,
de salir a caminar
y no sentir ni los pies
ni las manos ni la cara,

de ser un fantasma triste
de cosas viejas, pasadas,
de no ver lo que me pasa
ni ser vista entre las casas.
El alma se sube al cielo
o se arrastra desgranada
en veredas sin baldosas
entre calles llenas de agua.

Los remolinos que llegan
se forman desde la calma
de algún potrero baldío
y el peso de la nostalgia
sube al corazón sin mancha
mientras que el fuego palpita
con las cosquillas del viento
hasta el final de la plaza.

Si alguna vez me acordara
de las cosas que te dije
y las cosas que repito
cuando estoy alborotada,
me dormiría temprano
porque estaría cansada
de laberintos oscuros
que llevan a la venganza.

Mañana será otro día
y vendrá la gente a casa
a traernos los regalos
que ya no nos hacen falta:
son palmas de flores
que huelen a magia
con perros que aúllan
llorando fragancias.

Morir laburando
sin prisa y sin pausa,
no sé si el destino
se digna gozar
la vida de locos,
que vivo apurada
en la telaraña
de jefes y peones

que agachan el lomo
en grandes galpones
mirando a mil soles
que queman la cara
con los instrumentos
que prenden y apagan
tratando el tormento
de alinear la nada.

Busquemos alguna
mirada porfiada,
vecinos curiosos
que viven tranquilos,
mientras nos vamos temprano
todo el tiempo a la mañana
desde la casa al trabajo
como si nada pasara.