Canciones sin nombre,
sin pie ni cabeza
que a veces persiguen
los sueños de hadas
en enredaderas
de cosas soñadas
mientras que te siento
por toda la casa.
Canciones dormidas,
azules y blancas
que te añoran mucho
pensando en tu cara,
tus manos, tus brazos,
y en tus ojos buenos
que a veces llevaban
chistes sugeridos
que me dedicabas
para decir algo
mirando hacia el suelo
que tiembla si pasa
la cumparsa alegre
que lleva a tu alma.